El héroe mundialista que llegó al Rebaño

El entrenador de porteros de Chivas, Carlos Roa, le dio una alegría inolvidable al pueblo argentino en el Mundial de 1998.

La llegada de Matías Almeyda a Guadalajara y el despido de José Manuel de la Torre del timón rojiblanco acapararon portadas y titulares durante varios días. Si bien la atención mediática que recibieron los hechos es completamente justificada, también es cierto que opacó una de las historias más interesantes de la llegada del “Pelado” a Chivas: el entrenador de porteros que llegó con él, Carlos “Lechuga” Roa.

Parece que pocos lo recuerdan, pero hace casi dos décadas, Carlos Roa era uno de los mejores arqueros del planeta. El santafesino llegó al Mallorca en 1997, y de inmediato se convirtió en un ídolo. Con los “Bermellones”, Roa ganó la Súper Copa de España, al mismísimo Barcelona en 1998, y ganó el Trofeo Zamora en 1999, título que se otorga al portero menos goleado de La Liga.

Pero el “Lechuga” lo dejó todo en el verano de 1999 para dedicarse a la religión que profesa. A los 29 años, Roa regresó a Argentina y se dedicó a su fe, pero el retiró sólo duró un año y regresó al Mallorca en el 2000, sin el éxito que tuvo previamente.

A pesar de sus logros a nivel de clubes, fue su actuación en la Copa del Mundo de Francia 1998 la que lo inmortalizó. En los octavos de final, Argentina e Inglaterra tuvieron que decidir al ganador desde el punto penal. El “Lechuga” le paró el penalti decisivo a David Batty y puso a Argentina en la ronda de los mejores ocho.

Después de su retiro, Roa siguió ligado al fútbol como entrenador de porteros y desde el 2011 forma parte del cuerpo técnico de Matías Almeyda, a quien ha acompañado en River Plate, Banfield, y ahora en el Club Deportivo Guadalajara.

Sin duda la experiencia y la calidad de Roa será factor en el crecimiento y desarrollo de los arqueros rojiblancos, y es que pocos tienen la fortuna de que un héroe mundialista los lleve de la mano por el solitario camino que recorre el arquero.

Foto: Getty Images

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