El enigma llamado Javier Eduardo López

Nunca pasa desapercibido ni por los directores técnicos que lo han dirigido en el Guadalajara ni por la afición. Un erróneo concepto derivado de su complexión física y el dorsal de su camiseta hace que las expectativas creadas en torno a él sean las de un jugador de video juego que al momento en que recibe la pelota deba dar un pase para gol para que él mismo lo remate y anote 80 goles por temporada.

Las opiniones de la afición sobre su rendimiento tan divididas como polarizadas, secundadas y a veces originadas en la prensa deportiva, van desde llamarlo Messi hasta restarle méritos por anotar en pretemporada. Un gran error en la percepción de su productividad es calificarla de buena exclusivamente cuando anota.

Problemas de peso, excesivas fiestas, apatía en la cancha, han sido recurrentes en su carrera y nos han limitado el verlo a su máximo potencial. La situación actual es que desde la llegada de Luis Fernando Tena ha jugado constantemente evidenciando su talento en la elaboración de futbol, creando espacios, uniendo líneas y dándole profundidad a un equipo que en los últimos meses no tenía idea de como llegar al arco rival.

Sin duda las incorporaciones rojiblancas para este torneo fomentarán la competencia, misma que debe mantener a Javier Eduardo López con una máxima exigencia personal si es que quiere resolver el enigma sobre el límite de su capacidad futbolera, el talento lo tiene y de sobra. Mientras tanto síganle dando la pelota al 10.

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