El Clásico, el Jalisco y Guadalajara son de Chivas

El Guadalajara mostró su faceta más bipolar y aún así doblegó al Atlas en el Clásico Tapatío por 2-1. Los goles de Ángel Zaldívar y Orbelín Pineda dieron fe de la superioridad rojiblanca, pero la respuesta atlista por conducto de Martín Barragán fue una cachetada que expuso las debilidades del chiverío.

Durante los primeros 45 minutos, los rojinegros tuvieron que sufrir la asfixiante presión de las Chivas. Los constantes embates del equipo de Matías Almeyda anunciaron un encuentro con distante superioridad para manejar la pelota. Sin embargo, al mismo tiempo pintaba para ser uno de esos duelos en los que se podía perder sin importar que se ganara en posesión de balón. Para corregir el rumbo, Rodolfo Cota intervino un remate de Martín Barragán en un córner. El lance del cancerbero encendió la alarma rojiblanca para evitar caer en la clásica contradicción del futbol y que era momento de ser contundentes.

Más tarde, Brizuela buscó un centro y alzó las manos al tiempo que José Madueña hacia contacto con su espalda. Para cuando el “Cone” había caído al césped, Cesar Arturo Ramos ya apuntaba, con silbato en boca, hacia el punto penal. Ángel Zaldívar, seguro y con el temple equiparable al de un delantero de prolongada trayectoria, sentenció a Ustari con un disparo potente para adelantar al Rebaño al 31’.

En medio de la vorágine del primer tanto, Chivas volvió a abrirse camino en la zaga rojinegra y con una triangulación, Pizarro la puso en el área para el “Chapo”, quien reventó el poste con su disparo. En la segunda oportunidad, Brizuela impactó con más fuerza que dirección y se perdió la anotación.

Siete minutos más tarde, con un Atlas embriagado por la constante presión del Guadalajara, Oscar Ustari falló en el saque de meta y regaló la pelota. Zalvídar, siempre atento, levantó la pierna y ejecutó un disparo apresurado que desvió el arquero atlista. Pero en el rebote, Orbelín confirmó el agobiante estrujamiento ofensivo y la mandó a la red.

La segunda mitad fue otra historia. Los decibeles bajaron considerablemente y Chivas dejó de atentar contra la portería de los Zorros. Eduardo López, que en la primera mitad desestabilizó cuantas veces quiso a los rojinegros, bajó el ímpetu y terminó siendo sustituido. Por ende, el Rebaño perdió claridad en ataque y ni con la entrada de Alan Pulido pudo volver a poner en aprietos a Ustari.

El precio de la pasividad rojiblanca se pagó caro. Barragán, que ya había mandado un primer avisó, conectó un servicio de Clifford Aboagye y puso la pelota lejos del alcance de Cota a los 84 minutos de juego. Ni Jair Pereira, ni Michael Pérez se enteraron del remate y lo empezamos a sufrir.

Los últimos minutos fueron tensos como sólo el Clásico lo sabe hacer sentir. La polémica es una invitada más, un gol anulado a Pizarro en el primer tiempo y otras jugadas en el área de Chivas que nos pusieron a temblar y nos llevaron la mirada de inmediato hacia el silbante, esperando que no marcara la pena máxima. Los del “Profe” Cruz terminaron con uno menos, luego del infantil empujón de Daniel Arreola sobre Carlos Fierro al 94’.

El Guadalajara le recordó al Atlas que el Estadio Jalisco también es su casa y puso le puso fin a los 13 partidos de los Zorros sin perder como local. Chivas borró a su vecino durante una gran parte del encuentro, lo minimizó en un claro ejemplo de que lo que es el Rebaño comparado con las Margaritas. Después de ganar el duelo por el orgullo de Jalisco, el equipo de Matías apunta a la prueba nacional en el América, en un partido en el que buscará ganar los dos Clásicos por primera vez desde el Apertura 2015.

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