Crónica: Querétaro vs. Guadalajara

Todo pasó muy rápido. Un día festejábamos el milagroso pie de Antonio Rodríguez en el Estadio Azteca, pero de repente, ya estábamos llorando en La Corregidora por las imponentes manos de Tiago Volpi. El título de la Copa MX se lo quitaron al Guadalajara y ni se dio cuenta..

Fiel a su estilo y por la condescendencia del rival, Chivas mantuvo ventaja en la posesión del esférico. Argumento que en términos futbolísticos no te asegura la victoria. Los disparos de “Gullit” Peña y “Conejo” Brizuela fueron bien intencionados y amenazantes. Pero se toparon con un hombre que desde las redes del modesto Querétaro apeló a las leyes no escritas del balompié y escribió una historia de época para el oponente, en la que nosotros quedaremos como antagonistas.

Gallos lo ganó y lo ganó bien, como pudo. A los “malditos penales” hay que saber cómo ejecutarlos y detenerlos. Quedó claro que en lo segundo Volpi es especialista. Desde los once pasos cayeron Jair Pereira, Carlos Cisneros y otra vez, Alan Pulido. Tres humanos que se tuvieron el amor propio como para cobrar un penal en una final. Por lo que cualquier satanización en contra de los antes mencionados sería por demás ridícula.

Últimamente hemos visto a un Guadalajara que se muere con la suya y que de alguna forma sacaba el triunfo. Pero como todo en la vida, para generar esos fugaces momentos de genialidad hay que trabajarlos. Muchas cosas pasaron en el juego. El ímpetu de Volpi, la lesión del “Chapo” que obligó a Brizuela a cumplir con dos posiciones, la expulsión que por alguna razón le complica a Chivas cuando tiene que jugar contra diez, la inexistencia de variantes en ofensiva, en fin. El Rebaño quizo hacer tantas cosas que no hizo nada y la Copa MX le fue arrebatada, además de que el tropiezo nos pone como el máximo subcampeón del torneo copero, con ocho descalabros en el partido decisivo.

Luego de años de incertidumbre y carencia de identidad futbolística, podemos decir que el Guadalajara por fin se murió de algo. Que tampoco es consuelo. Es imposible jactarse de ser inmunes a la pérdida de un título. Lo agradable es que todo pasó muy rápido. De repente estábamos llorando la derrota en La Corregidora, pero en diciembre, en diciembre quién sabe a dónde llegarán las Chivas de Matías Almeyda…

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