Chivas: El destino soñado

– ¿Sabes por qué los Yankees siempre ganan?
– ¿Porque tienen a Mickey Mantle?
– No, porque los otros equipos no pueden dejar de mirar los uniformes.
Atrápame si puedes (2002)
 

La importancia de la playera.

En el deporte, que siempre sigue los parámetros de la vida, la reputación juega un papel sumamente importante dentro del colectivo. Así es como podemos reconocer que Italia es una selección contendiente dentro de cualquier competencia internacional aunque en el papel tenga un plantel sumamente limitado. Así es como un jugador top como Paul Pogba recae en un equipo que terminó fuera de puestos de Champions League. Así es como durante muchísimos años, a pesar de rachas donde se ganó poco, Chivas fue reconocido como El Campeonísimo.

Durante mucho tiempo el Guadalajara fue sinónimo de figuras (pocas o muchas) que eran referentes fundamentales en el equipo Rojiblanco y en el equipo Tricolor: la selección mexicana. Y gracias a esta reputación de grande, de mexicanísimo con siempre plantel competitivo, Chivas era un destino deseable para cualquier jugador mexicano. Cómo no haber querido ser parte de aquel Guadalajara tetracampeón, de aquellas SuperChivas, de aquel Rebaño de la década pasada, terror de equipos sudamericanos en Copas Libertadores y que paradójicamente fue en parte gracias a la selección nacional, requiriendo a los mejores jugadores de Chivas, que no pudo culminar aquellas campañas con un título internacional. Todos estos equipos fueron base de selecciones mundialistas.

Esto se escapó con el pasar de los torneos llenos de malas decisiones y peor futbol. Mientras nos llegaba la lucha por no descender, se nos iba aquel equipo que fichaba y producía elementos de calidad y el daño en la reputación fue impresionante. La directiva en un afán incomprensible y ciego de apostar todas las fichas a una cantera que producía en cantidad, mas no en calidad, abarató de tal manera la playera, que el Guadalajara ya no fue interesante para el futbolista mexicano talentoso.

Chivas y la selección mexicana.

El caso del Guadalajara es único a nivel mundial: un equipo representado enteramente por jugadores de la misma nacionalidad, elegibles únicamente para la selección de su país, y que encima de todo esto resulta ser el más grande; no es motivo de asombro que a lo largo de la historia de los mundiales, el Rebaño haya sido un equipo que aportó muchos elementos al representativo nacional. Y siendo México un país asiduo a mundiales de futbol, tampoco resulta sorprendente la cantidad de anécdotas que podríamos contar sobre nuestros jugadores en estos eventos.

Desde aquellos años de complicada lucha donde jugadores Rojiblancos como “Chava” Reyes,  “Mellone” Gutiérrez o el “Chale” Hernández, por mencionar algunos, participaron en aquellos primeros y dolorosos pasos hacia una realidad competitiva dentro del futbol internacional. Aquel gol de Quirarte a Bélgica en el 86, y el arco invicto del “Cuate” Calderón en fase de grupos del 70, mundiales mexicanos de tanto aprendizaje. Y en los recientes años de más esperanza acerca de un protagonismo que no ha terminado de llegar, también merecen un lugar los desbordes de los ramones: Ramírez y Morales, la dura defensa de Claudio Suárez y Carlos Salcido, los goles de Omar Bravo y Javier Hernández, entre muchos más jugadores en distintas posiciones.

Hablando del “Chicharito”: otro Chiva anterior a todos los mencionados fue partícipe clave de un memorable partido en Suiza 54, en el que anotó a Francia a 5 minutos del final para empatar un partido que México perdía por dos goles. Habría sido el primer empate para México dentro de una Copa del Mundo. Al final un gol de penal de último minuto le daba el triunfo a los franceses en el partido más cerrado hasta entonces en la historia de la selección nacional. Aquel Rojiblanco que hizo soñar al país se llama Tomás Balcázar, y como para cerrar un ciclo 56 años después, en Sudáfrica 2010 su nieto Javier “Chicharito” Hernández sería el último jugador del Guadalajara, hasta la fecha, en conseguir una anotación en un mundial.

El 9 de mayo del 2014, justo un día después del aniversario 108 del equipo, se anunciaba la convocatoria para el Mundial Brasil 2014, y con ésta quedaba sentenciado que por primera vez en la historia, el Guadalajara no aportaría un sólo jugador al equipo nacional (esto sin contar Uruguay 1930, donde solamente fueron jugadores de la amateur Liga Mayor). Guadalajara, aquel equipo grande que fue base de selecciones mundialistas, o bien, aportó jugadores clave en otras, había definitivamente dejado de ser un destino soñado para jugadores con la trayectoria y capacidad para ser seleccionados nacionales y tampoco es que la directiva Rojiblanca estuviera buscando con insistencia fichar a jugadores de esa categoría.

Nuevos y buenos aires.

almeydaLa caótica reestructuración de los últimos torneos, la llegada de Matías Almeyda, el fichaje de varios jugadores reconocidos y la evidente mejoría de algunos canteranos gracias al robustecimiento del plantel y la sana competencia, han hecho que poco a poco el equipo vuelva a tener resultados aceptables y cierto protagonismo dentro de la liga.

Aún falta mucho para que el Club Deportivo Guadalajara vuelva a ser el destino soñado de todo jugador mexicano, sabiéndose observado por el dirigente de la selección nacional, sabiéndose portador de la playera más importante del país, sabiéndose parte de un equipo especial y protagonista. Un equipo grande y lleno de una historia de la que ahora es parte. Sintiendo el orgullo correspondiente que merece todo lo anterior.

Una cosa lleva a la otra: los jugadores deberán hacer un equipo de gran calidad, para que otros jugadores de gran calidad anhelen llegar a nuestro equipo.

Y así, hacer una vez más, que Chivas sea el destino soñado del futbolista mexicano.

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