Chivas, Bolt y la mexicanidad

Como buen chiva chilango que soy, también tengo pocas anécdotas directas con los fans de cierto equipo rojinegro que defiende tan decididamente sus colores que se ha declarado en huelga de títulos.

Sin embargo, hay una que recuerdo especialmente y que me permitirá tocar un tema que desde hace tiempo me da vueltas en la cabeza: un día, de visita en la Perla de Occidente, entré con mi playera de Chivas a un local atendido por uno de esos hombres que humillan a los zorros al adoptarlos como mascota de su club. Luego de que pagué mis mercancías, el tipo me preguntó:

–¿Eres del Distrito Federal?
–Sip, de ahí mero.
–¿Y allá hay muchos xenófobos de Chivas como tú, verdad?
–…

Cierto, en algunos foros y páginas de internet había leído una tontería así, pero siendo un habitante de la Ciudad de México, en la que hay muchos fans recalcitrantes de equipos rivales de Chivas, nunca imaginé que el primer lugar (y el único) en el que escucharía esa estupidez en persona, cara a cara, fuera en mi querido Guanatos, y de boca de un chaflista.

¿Somos xenófobos por mantener la tradición de jugar con futbolistas mexicanos o de padres mexicanos? ¿Apoyar a los mexicanos en México es, para algunos, motivo suficiente para ser agredido o calumniado? ¿Nuestra xenofobia es la que nos ha llevado a tener en nuestra historia a varios técnicos extranjeros memorables? ¿Xenófobos a pesar de que nuestros fundadores fueron europeos? A lo que hemos llegado…

Ochocinco, Bolt y los que se sumen

Quizás es un tanto ocioso dedicarle más líneas a este tema, pero me gustaría compartir algunas ideas, ya que me parece que los seguidores del Chiverío poseemos no sólo una identidad al jugar únicamente con mexicanos, sino también un símbolo de resistencia, una filosofía y una historia que nos enseña que todos los seres humanos, sin importar en dónde nacemos, podemos lograr un objetivo cuando nos organizamos.

Desde hace algunos años supimos que el entonces receptor de los Bengalíes de Cincinnati, Chad Johnson o Chad Ochocinco, es un fan de la cultura mexicana y de las Chivas Rayadas del Guadalajara. El tema se ha tocado como algo meramente anecdótico, pero no deja de llamar la atención que un jugador estadounidense declare abiertamente su simpatía hacia un equipo… ¿xenófobo? ¡Ja!

Chad Ochocinho, de Chivas

La anécdota más reciente sobre estos curiosos cruces que da la historia ocurrió hace algunos días, cuando el multimedallista jamaicano Usain Bolt, uno de los 10 deportistas mejor pagados en los Juegos Olímpicos, manifestó abiertamente su aprobación a la política de Chivas de jugar exclusivamente con jugadores mexicanos. De acuerdo con el diario Récord, Bolt exclamó al conocer, en resumen, la historia y filosofía del Rebaño: “¡Wow! ¿Sólo talento local? ¿Y así es de los más ganadores? ¡Muy bien, Chivas, sigue así!”.

Nada mal, me parece, para nuestra banda de xenófobos…

No sólo en el deporte

Varios músicos han portado el uniforme de Chivas. En ocasiones, cierto, puede ser simple publicidad; en otras es probable que el artista se encuentre de gira y en consecuencia utilice el jersey de algún club local para mostrar cierta afinidad con la ciudad o el país en el que se encuentra, y no tanto con el equipo.

Fue éste el caso del Dj y productor holandés Armin van Buuren, que en 2008 tuvo una presentación en Guadalajara en la que se le vio bastante cómodo con la playera de Chivas. El compatriota de Hans Westerhof  no hizo mayores declaraciones al respecto, pero en ese entonces las fotos circularon en algunos foros de aficionados.

Armin van Buuren con la rojiblanca, en 2008

Otro caso peculiar fue el de Chris Tomson, baterista de la banda norteamericana Vampire Weekend, quien también portó una playera del Guadalajara (de colección, por cierto) durante un concierto en el Teatro Diana, y luego en el video del tema Cousins, lanzado en 2010.

Pero a mi gusto, el caso más emblemático ha sido el del músico inglés Steven Patrick Morrissey. Durante los años que vivió en California, el ex vocalista de The Smiths mostró una notable empatía con la cultura mexicana, al grado de declararse fan de… las fallidas Chivas USA.

Y digo que me parece el caso más notable porque Morrissey fue más allá de mostrar su simpatía: tomó la playera del clon gringo de nuestro equipo como símbolo de la resistencia de una cultura, de una identidad, en uno de los países que más han impulsado la globalización y que intentan imponer sus criterios al resto del orbe: Estados Unidos. El roquero se ha pronunciado a favor de los derechos de los migrantes mexicanos y de todo el mundo, y para ser congruente con sus palabras se ha puesto, sí, la de Chivas.

Steven Patrick Morrissey y Chivas USA

Para la reflexión

Poco antes del inicio del Apertura 2016 se anunció que la Femexfut le permitiría a los clubes mexicanos jugar prácticamente sin límite de extranjeros y naturalizados. Y en esta segunda mitad de año, hemos sido testigos de la “pobre” cosecha de medallas de la delegación mexicana en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, como resultado de las pésimas decisiones que sexenio tras sexenio han tomado la Conade, la SEP y los gobiernos municipales, estatales y Federal. ¡Ah! Y apunten detalles como la absurda prohibición a los niños basquetbolistas de Santa María del Tule, Oaxaca, de entrenar en su propia cancha.

Pareciera que en México estuviera mal creer en los deportistas mexicanos.

Así las cosas, Chivas y su afición hemos hecho nuestra una “pequeña” responsabilidad (y me gusta): mostrar en un mundo “sin fronteras”, en el que se pretenden imponer fórmulas de éxito y minimizar las identidades nacionales, que no todo está escrito, que los habitantes de un país sí pueden organizarse por cuenta propia, competir, salir adelante, enfrentar adversidades y triunfar. Así pues, debe importarnos poco que en el camino que recorremos haya quien se burle o, incluso, que algunos de nuestros connacionales nos llamen xenófobos.

Finalmente, me quedo en la mente con ese video en el que el argentino Matías Almeyda explica qué es Chivas y, por supuesto, con las palabras de Bolt, ese gran deportista paisano de Bob Marley que sabe bien cuál es su lucha y su papel en este planeta postmoderno: “¿Entonces se encargan de generar y promover el talento de su país? ¡Qué bien!”.

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